Mostrando entradas con la etiqueta Influencias de las sintaxis latina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Influencias de las sintaxis latina. Mostrar todas las entradas

sábado, 10 de julio de 2010

La fuerza del hipérbaton

Góngora.

Hermana Marica,
mañana, que es fiesta,
no irás tú a la amiga
ni yo iré a la escuela.

Pondráste el corpiño
y la saya buena,
cabezón labrado,
toca y albanega,

y a mí me pondrán
mi camisa nueva,
sayo de palmilla,
media de estameña;

y si hace bueno
trairé la montera
que medio la Pascua
mi señora abuela,

y el estandal rojo
con lo que le cuelga,
que trajo el vecino
cuando fue a la feria.

Iremos a misa,
veremos la iglesia,
darános un cuarto
mi tía la ollera.

Compraremos de él
(que nadie lo sepa)
chochos y garbanzos
para la merienda;

y en la tardecica,
en nuestra plazuela,
jugaré yo al toro
y tú a las muñecas

con las dos hermanas
Juana y Madalena
y las dos primillas
Marica y la tuerta;

y si quiere madre
dar las castañetas,
podrás tanto d'ello
bailar en la puerta;

y al son del adufe
cantará Andrehuela
"No me aprovecharon,
madre, las hierbas";

y yo de papel
haré una librea,
teñida con moras
porque bien parezca,

y una caperuza
con muchas almenas;
pondré por penacho
las dos plumas negras

del rabo del gallo,
que acullá en la huerta
anaranjeamos
las Carnestolendas;

y en la caña larga
pondré una bandera
con dos borlas blancas
en sus trazanderas;

y en mi caballito
pondré una cabeza
de guadamecí,
dos hilos por riendas,

y entraré en la calle
haciendo corvetas.
Yo y otros del barrio
que son más de treinta

jugaremos cañas
junto a la plazuela,
porque Barbolilla
salga acá y nos vea:

Bárbola, la hija
de la panadera,
la que suele darme
tortas con manteca,

porque algunas veces
hacemos yo y ella
las bellaquerías
detrás de la puerta.
Alberti, 1927. “Soledad Tercera. (Paráfrasis incompleta)”, [fragmento]. Cal y canto.
Conchas y verdes líquenes salados,
Los dormidos cabellos todavía,
Al de una piedra sueño, traje umbroso
Vistiendo estaban, cuando desvelados,
Cítaras ya, esparcidos,
Por la del viento lengua larga y fría
Templados y pulsados
Fueron y repetidos
Que el joven caminante su reposo
Vio, música segura,
Volar y, estrella pura,
Diluirse en la Lira, perezoso.

Lorca, “Soledad insegura. [En honor de Góngora]”, 14 de febrero de 1927.
Noche de flor cerrada y vena oculta,
-almendra sin cuajar de verde tacto-,
Noche cortada demasiado pronto,
Agitaba las hojas y las almas.
Pez mudo por el agua de ancho ruido,
Lascivo se bañaba en el temblante,
Luminoso marfil, recién cortado
Al cuerno adolescente de la luna.
Y si el centauro canta en las orillas
Deliciosa canción de trote y flecha,
Ondas recojan glaucas sus acentos
Con un dolor sin límite, de nardos.
Lyra bailaba en la fingida curva,
Blanco inmóvil de inmóvil geometría.